Brecha cambiaria. Dos palabras que pueden dejarte noches sin dormir, que despiertan agustias, preocupación e incertidumbre. La inflación no es algo nuevo en Argentina, la devaluación de la moneda tampoco, y no es una cuestión de orgullo, pero al menos conocer que pasó en ocasiones anteriores cuando la brecha entre el dólar oficial y el resto de las cotizaciones nos da una ventaja a la hora de analizar la situación.  En este artículo vamos a meternos en la brecha cambiaria y analizar cuál es la mejor forma de actuar frente a ella. 

¿Qué es y por qué hay brecha cambiaria?

Se llama brecha cambiaria a la diferencia que hay entre la cotización del valor del dólar oficial que el Banco Central de Argentina liquida a exportadores y el resto de las cotizaciones como los dólares brusátiles como el con MEP y el contado con liquidación o el dólar blue.  Para entenderlo de otra manera, una brecha cambiaria es una situación anormal derivada de la intervención del gobierno en el mercado de cambios. Cuando uno puede vender y comprar libremente dólares, tomates o sillas, la interacción entre la oferta y la demanda determinan los precios, pero cuando aparecen restricciones o controles sobre el precio comienzan a surgir divergencias en los precios de un mismo producto. Como el control de precios implica un dólar más barato en relación a lo que determinaría la oferta y demanda por el dólar, la demanda por los dólares baratos es restringida, de ahí el límite de US$200 mensuales para comprar dólares. Sin embargo, las restricciones administrativas no alteran las preferencias de las personas. Quien necesitaba dólares para cualquier cosa o para ahorro, ahora debe recurrir a otros mercados que permiten la venta ilimitada de dólares. Eso sí, al precio que define el mercado, no el gobierno. 

La actual brecha cambiaria inició en el año 2019, después de un salto en el tipo de cambio producto del resultado de aquellas elecciones. El gobierno de ese entonces actuó imponiendo un cupo a la venta de dólares y un control de precios sobre el dólar. 

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En azul el tipo de cambio del mercado oficial, en rojo el tipo de cambio alternativo. Click en la imagen para agrandarla. 

Evitando el ruido

Uno de los efectos habituales cuando entramos en terreno de inestabilidad cambiaria es la aparición de titulares en los diarios y placas en TV que anticipan que se acerca el apocalipsis, que la brecha cambiaria subirá indefinidamente y que cualquier momento es un buen momento para dolarizarse. Todas afirmaciones que podemos 

sentir

como válidas, pero cuando analizamos los datos, el panorama es diferente.  Si hay algo que está claro es que con el transcurso del tiempo el peso está más barato en dólares. Eso es indiscutible, y seguirá siendo así mientras se mantengan los altísimos niveles de inflación. La brecha, en cambio, se expande y se contrae. Evitar caer en el pánico, y en el ruido introducido por los medios masivos, es fundamental para tomar decisiones acertadas. 

Veamos el gráfico que muestra la evolución brecha cambiaria en términos porcentuales desde 2019 hasta 2022:

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Evolución de la brecha cambiaria. Clickear en la imagen para verla más grande. Este gráfico nos muestra que la brecha cambiaria está en máximos.